viernes, 2 de agosto de 2013

¿Cómo soy cuando estoy contigo?


Lo más lindo que me ha dicho alguien inesperadamente hasta ahora es: "me encanta cómo soy cuando estoy contigo, soy yo mismo".
Las cosas más lindas las decimos después del contacto físico, después de mirarnos a los ojos y de sentir cerca la piel porque, en ese momento, se nos salen los demonios por la boca, decimos de todo… y con eso no decimos nada.
Las únicas veces que he podido decirle algo lindo (y en sintiéndolo de verdad) a alguien estando tan cerca fue porque realmente no estaba tan cerca; mi mente pensaba para mí, estaba feliz de estar ahí en su compañía pero, francamente, estaba a kilómetros de distancia de lo que pasaba a mi alrededor. Su imagen -tan cercana- pasó a un segundo plano; agradecía la calidez de su presencia y la seguridad que me provocaba su presencia ahora difuminada; el ambiente, las luces, los olores, mi mente me decía que no me aleje nunca, que “mira qué brillantes sus/tus ojos” “la luz en su/tu pelo” “su/tu sonrisa”
“Me siento tan bien.”
Que no sea vanidad. Vanidad y mi ego grande al ver a esa persona tan linda para mí y para nadie más.

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