
No puedo dejar de pensar en lo mucho que te odio, tan bajo caigo que decidí escribirte. (Ojalá leas esto algún día).
Te odio porque eres una especie de pollo gordo gigante alterado con hormonas.
Porque mi día se vuelve el peor cuando escucho tu horrible voz en la puerta de la clase.
Porque piensas que siempre DEBES tener la razón. Como docente eres una desgracia y finges si te supervisan.
Porque si alguien se sobrepasa, le llamas la atención diciendo "NO HAY LLAMADA DE ATENCION, de frente a la jefaturapuesh aluuumno", con tu grotesca voz gallosa, salivosa, glotona e incomprensible, llámandole la atención a la misma persona por lo menos 70 veces en un día.
Porque eres vulgar, prejuicioso y cuadriculado. Porque sólo consideras inteligentes a los que se aprenden los mecanismos matemáticos sin pensar en la razón, a los que son como tú.
No te esfuerces, nunca de voy a dejar de odiar... ¡NUNCA!
Y nunca más que ahora que estoy escribiendote en un volante de tienda de cremoladas mientras tú hablas de un polígono pentadecágono no convexo equilátero. Y me acabas de decir que "no hay llamadas de atención, te estoy avisando", y te sonrío con burla, bajo la cabeza hacia mi volante y sigo odiándote. (Te odio)
Me detengo un segundo... Me acabas de dar más pena de la usual... ¿Por qué?: le acabas de decir SHUMAMENTE serio al "jefe de normas": "esta alumna se va a ir de la clase porque al alumno, ese que se rasca los cocorocos y el higo seco, lo para abrazando, chapando; su novia me han dicho que es"... Y no sé qué pensar de ti.
