martes, 6 de agosto de 2013

Día caca

Se me han presentado unas complicaciones con las fechas de entrega de documentos, ahora me asustan los secretarios de este país, su idioma, sus reglas, su fechas.
Me estresa que no pueda llamarlos hasta dentro de una semana para hacer una sola pregunta y seguir con mi estrés manejable, o sea, con mi tranquilidad.
Eso hace que me sienta impotente, más sola, más nostálgica, hace que no pueda explicar cómo me siento, que no quiera defraudar mi imagen de "fuerte y valiente" con el resto y conmigo misma, que es peor, porque es lo que me mantiene, de cierta forma, estable hasta ahora.
Pero me siento quebrada, quebrada y sola, llena de bulla y, cuando tengo silencio, no es productivo, me atormenta, me hace sentir más sola, miserable, no soy nadie. Nadie en lo académico, en lo social, me siento nadie estando tan lejos de donde me siento alguien.
Pero era alguien sólo por la comodidad, yo no soy comodidad. Ser alguien tampoco es tener seguridad estudiando, teniendo amigos y una familia. Ser alguien es ser integral, maduro como para prescindir de todo eso. Y, no puedo. Todavía no puedo, hoy no. 
Hoy me siento débil, con miedo, con dudas y, lo peor, es que tengo que esperar una puta semana para que  contesten mis dudas, no está en mis manos, todo depende de esa gente.
Ahora escribo en mi blog -EN SERIO LO NECESITO-  porque he cerrado mi facebook y twitter para centrarme un poco más y no deprimirme viendo mi vida anterior en perfiles, fotos, comentarios de otros, extrañando, añorando. Me gasta mucho, me gasto, gasto mi tiempo. Pero ahora siento que algo me falta y, quién sabe, tal vez pasar por esto es lo que me falta, un real desprendimiento, pero no voy a aguantar mucho, necesito cariño. Ver papeles y no tener contacto ni físico ni virtual con la sociedad, me angustia.

Sobre mi viaje a Grecia y la terrible crisis


Como ya dije antes, estoy en un viaje que va a definir, de cierta manera, mi vida. Hace menos de un mes fui a Grecia, la tierra de mi abuelo y donde vive ahora gran parte de mi familia.
Desde que pisé Grecia (primero Atenas) actuaba con cierta ridiculez, apagaba la luz al instante, comía poco, etc. para no incomodar "por la crisis", o algo así. Más adelante, conversando, me di cuenta de las exageraciones de la prensa, de todos, los mismos griegos se asustan de ver la tele pero, al apagarla, se dan cuenta de que todo sigue como antes, con algunas dificultades, sí, pero como dijo Evvy, mi prima: "si fuéramos otro país, con otra gente, seguramente ya la mitad de la población se habría suicidado. Pero no, nosotros sabemos seguir adelante, nuestros trabajos siguen ahí, sabemos lo que es vivir ajustados y esto no es nada, no es que hemos dejado nuestra ropa, nuestros autos, nuestras casas... las seguimos teniendo y seguimos yendo de vacaciones."
Luego de unos preciosos días en Atenas, en esa ciudad preciosa que mezcla la historia antigua con la actual, llena de mitos que, por cuenta propia, terminas decidiendo creer, quise ir específicamente a Volos, donde vivió mi abuelo y sus hermanas luego de ser deportados de lo que ahora es Turquía. Ahí vive mi prima Xristina con sus esposo y dos pequeños niños de 4 y 6 años que son ángeles, son purita alegría.
Mi  tía María, una anciana de película, con su voz aguda y sus pasitos apresurados, se la pasaba persignándose y hablando de la atroz crisis y de lo que había visto en la tele. Xristina me dijo: "si prendes la televisión o si abres un periódico, entras en pánico, yo ni lo hago y sigo con mi estrés habitual, alejado de las noticias, sólo así sigues tu vida. No te te voy a decir que no pasan cosas que antes no pasaban, mis hijos, por ejemplo, ya no tienen clases de música en la escuela, mi esposo ha perdido un dinero que se ha ido por decirlo bien.. ¿al agua?, la comida es más cara, la gasolina ha subido, pero seguimos trabajando, seguimos comiendo, seguimos manejando. La gente sigue bailando, siguen yendo al tsipourádiko (tabernas donde sirven comida marina y un licor llamado tsípouro y todos gritan alegres), el día que veas un tsipourádiko vacío, ese día Grecia estará realmente en problemas. Esto no es nada."
Y es que sí, Grecia ha pasado por momentos más difíciles, sus autoridades religiosas siguen de luto, la melancolía vive en las calles y por eso es que es un país tan alegre, no es por arte de magia. Es la nostalgia del pasado que vive en cada rincón y el opuesto salta, felicidad, pequeñas cosas que hacen a uno feliz, un griego sabe cómo alegrarse con mil problemas sobre la espalda. El dolor del pasado no se compara con una crisis marketera como la de ahora y, realmente, mientras se mantengan alegres, positivos y no dejen esa fuerza para todo lo que hacen a nivel personal, familiar y, sobretodo, laboral, la crisis no se saldrá de la pantalla de la televisión.
Esta canción me ha 'tocado', la había escuchado hace mucho tiempo y me pareció bravaza pero, ahora, no es sólo eso, es mucho más. Se ha vuelto parte de ese baúl mágico lleno de canciones que no son sólo canciones sino también personas, lugares, olores, colores. Es baúl que todos tenemos, abierto, cerrado por completo o entreabierto.
En el auto de Xristina y su esposo Sakis la pusieron y todos, incluyendo a sus dos pequeños hijos-luz, empezamos a cantarla, regresando del monte Pelion -las luces de todo Volos abajo de nosotros, creando una atmósfera que me cuesta describir porque no sólo era bella, era un sentimiento.
La canción que, a primera vista, podría tratar de amor, estando en Volos, en el año 2013, donde mi abuelo vivió, extrañó, sufrió, se esforzó, y logró que sus problemas se disuelvan, la canción tomaba otros matices, matices de alegría, alegría infinita por tener ese segundo en ese lugar, con mi familia, mi familia que conocía por primera vez y que nos sentimos como si fueran años juntos.
Dejo el link,  viene con subtítulos en español. No para que piensen en Grecía (antes de ir a Grecia para mí era sólo una canción que me hacía sonreir porque siempre me ha parecido patético que las personas a veces traten de congraciarse con cosas materiales, luciéndose, hablando de ellas, es decepcionante.) Bueno, ahí está, es "bonita".

http://www.youtube.com/watch?v=eMo2p70b4KA


viernes, 2 de agosto de 2013

¿Cómo soy cuando estoy contigo?


Lo más lindo que me ha dicho alguien inesperadamente hasta ahora es: "me encanta cómo soy cuando estoy contigo, soy yo mismo".
Las cosas más lindas las decimos después del contacto físico, después de mirarnos a los ojos y de sentir cerca la piel porque, en ese momento, se nos salen los demonios por la boca, decimos de todo… y con eso no decimos nada.
Las únicas veces que he podido decirle algo lindo (y en sintiéndolo de verdad) a alguien estando tan cerca fue porque realmente no estaba tan cerca; mi mente pensaba para mí, estaba feliz de estar ahí en su compañía pero, francamente, estaba a kilómetros de distancia de lo que pasaba a mi alrededor. Su imagen -tan cercana- pasó a un segundo plano; agradecía la calidez de su presencia y la seguridad que me provocaba su presencia ahora difuminada; el ambiente, las luces, los olores, mi mente me decía que no me aleje nunca, que “mira qué brillantes sus/tus ojos” “la luz en su/tu pelo” “su/tu sonrisa”
“Me siento tan bien.”
Que no sea vanidad. Vanidad y mi ego grande al ver a esa persona tan linda para mí y para nadie más.