domingo, 21 de febrero de 2010

La concha...




UN AVISO MUY IMPORTANTE


Se ha perdido mi collar de conchita.

Estaba sobre mi mesa de noche... y desapareció.

Tal vez coloqué mucha ropa sobre él y a la hora de sacarla, sin querer, terminó en otro lado (ESPERO)

Tal vez la soguita que sujeta la concha se soltó y se cayó por ahí mientras caminaba. Cuando justo estaba dentro de mi casa.

Tal vez alguien lo tomó por alguna razón de mi mesita...

Tal vez mi collar aparezca pronto.

Me aferro a las cosas con rapidez, pero son muy pocas las que logro conservar por más de un par de meses... No un café, ni un celular que llevar a todas partes, ni un modelo específico de alguna marca cara, tan gringa como el café y el celular, tal vez. Hablo de mi osito Arlequín, que duerme conmigo desde que tengo uso de razón, de algunas amigas, de un peluche de mono que se mete los dedos a la nariz, orejas y boca, de la Loncherita, el auto de mi papá, y no logro recordar más. Una simple soga con una concha en el centro! Si bien ese collar no lo tuve desde niña, fue un regalo que me hizo mi primo, y fue muy especial para mí.

Lo usaba todos, sí, TODOS, los días, lograba combinar con todo, no porque yo combine con todo (porque eso nunca pasará) sino porque es parte de mí, de mi cuerpo, sacármelo era como sacarme un ojo... Y ahora un pedazo está lejos, perdido. Y sé que ese collar debe volver a mí... En algún momento.

miércoles, 17 de febrero de 2010



¿Qué tal San Valentín?

Me he dado cuenta de que a la gente ya no le gusta decir "Día de los Enamorados".

Qué bestia la cantidad de gente que hay en la calle ese día.

Qué día para más estúpido la verdad... Deberíamos -si se puede- dar demostraciones de amor siempre que el humor lo permita.

¿Pero de qué estoy hablando?

¿Acaso demuestro mi cariño a la gente seguido?

Sé que luzco muy extrovertida, eufórica, etc etc.. pero cuando de eso se trata... si no tengo la suficiente determinación, no me siento natural, así de simple.

Y pienso en San Valentín, y no me veo con todo ese rebaño de tortolitos que se llaman, se buscan, salen, se aman, se besan, etc etc. Me veo lejos, tranquila, como en stand by, odiándolos por congestionar el tráfico, odiándolos por hacer que mi pedido de comida llegue una hora después, odiándolos porque la línea se satura, odiándolos porque odio los globitos rojos en forma de corazón, odiándolos porque simplemente el 14/02/2010, no fue un juergón ni siquiera para disfrutar mi soltería.

Por qué, por qué... No me molesta mi estado, pero sí me pregunto el FOQUIN por qué... Y no seré modesta:

¿por qué? si no es que sea fea.

¿por qué? si nunca finjo. Y hay estúpidas que sí y les va mejor en el amor que a mí.

¿por qué? si me gusta comer plátano con aceituna.

¿por qué? si cuando canto lo hago con sentimiento y no para lucir mi voz. (Que es bien fea.)

¿por qué? si soy amante del té.

¿por qué? si mis pies no huelen feo.

¿por qué? si me gusta pintar.

¿por qué? si me preocupo mucho (ya demasiado) cuando alguien se queda dormido en la combi.

¿por qué? si escucho buena música. (la que a mí me gusta)

¿por qué? si hoy rompí la dieta.

¿por qué? si mi mamá dice que soy especial.

¿por qué? si soy Gallo y Leo, y según un librito que enconté por ahí eso era interesante.

y mil por qués más

Mi mamá dice que, como vió en un comercial en TV, "LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN BRUTAS". Y creo que es cierto...

Tal vez sea una cuestión científica... ¿quién sabe?

Hay muchas mujeres jóvenes y adultas, que necesitan desesperadamente a una pareja a su lado para sentirse fuertes, para sentirse queridas, para, tal vez, reemplazar un amor familiar que estuvo ausente, por dinero, o por "Ñ" motivos más. Yo, la verdad, no necesito nada de eso, sólo quisiera a alguien por el simple gusto de sentir una carcajada en el estómago, miles de estrellitas que tiemblan mientras se encienden y terminan por iluminar el rostro de las personas haciendo que brillen con esa luz que sólo los amantes pueden conectar y compartir entre ambos, y caminan juntos para no tropezar, apoyándose.

Tal vez deba esperar a otra vida para casarme con Freddy. :)

martes, 16 de febrero de 2010

Wear Sunscreen

YEEI, mi primera nota del año... Creo que el 2009 acabó en el momento preciso -felizmente- para poder llegar a decir: "Fue un buen año".
Me pongo a pensar en las cosas buenas que me pasaron, en las malas, en las excesivamente malas, y cuando pensé "por dios, no seas egoísta. Esto no es lo peor". Y me doy cuenta de que aprendí muchas cosas y que, al fin y al cabo, eso es lo que hace a un año bueno. No el hecho de tener la última tecnología en cuanto a computadoras, celulares, autos etc, ni vestir la última colección de Prada, NO. Tampoco ver esas series de TV y procurar ser uno de sus perfectos personajes. Ni tratar de que toda nueva amistad dure por siempre ni mucho menos encontrar al hombre perfecto sin pensar en lo irreal del asunto y en las desiluciones en que se puede caer. Mi aprendizaje, y mi buen año (eso digo ahora, claro) se basó en percatarme de lo rescatable de las penas, de los pequeños detalles, del recuerdo y la experiencia, de celebrar el poder seguir recordando el olor de la plastelina Play Go, de lo rico que huele la séptima hora de la mañana, de seguir amando los atardeceres porque cada uno es diferente, porque cada despedida nunca es igual y que, hermosa o nublada, siempre acaba en el sueño, en la misma oscuridad estrellada. Pero siempre despierta, y con ojos diferentes. Cosas pequeñas que se le están escapando al mundo. Disfrutar el instante en que mi gata se dignó a quererme y cerró sus ojitos mientras ronroneaba, disfrutar a los niños pequeños comiendo un helado más grande que sus manos, disfrutar estar sentada frente a la compu escribiendo sin saber exactamente sobre qué y dónde quiero llegar con esto, y disfrutar (y celebrar tal vez) que decida cambiar repentinamente de tema, porque sí yo también me aburrí.
No quiero que lo siguiente suene a respuesta de certamen de belleza, tan vacío, ni a un deseo de una niña tonta. De verdad confío en que si viéramos con amor y respeto todo lo que nos rodea y no con superioridad ni indiferencia el mundo sería una casa muy diferente y agradable de habitar. Si todos respetáramos a las plantas, a los animales, al cielo y al mar, empezando por respetarnos a nosotros mismos y luego unos a otros; si tan sólo respetáramos nuestros propios límites para no perjudicar a otros y aceptáramos que nuestra manera de vivir, o la de muchos, no está bien, que no somos el centro del universo, no habrían tantas desgracias ni tanto sufriemiento.
Bueno, me despido porque de verdad lo único que quería era colgar el video que está más abajo.
Usen protector solar... Derrepente se les está achicharrando el cerebro. ;)