jueves, 18 de junio de 2009

Aterdecer 1

El sol va bajando, ya es tarde.
Sus tajos de sangre y profundo violeta se vuelven cada vez más y más intensos,
Este extraño sentimiento de todos los días que sube y baja tan rápido como el palpitar de mi corazón, se convierte en el azul profundo de una laguna sin bordes, sin límites.

Corazón que siente, lágrimas que caen;
Silencio que grita, viento que calla.

La gama de colores de la belleza suplica descanso y el cielo se lo concede.
Los colores descienden, más oscuros, más suaves;
Un corazón que se tranquiliza y respira profundo.

La piedra rebota sobre el manso lago hasta que se posa y se hunde suavemente,
Mientras que el canto de la luna se va volviendo cada vez más potente,
Y, como acariciándolo, baja al sol,
Que en las profundidades del mar se acurruca en su sueño de estrellas y oscuridad,
que se ve reflejado en nuestro cielo.