martes, 16 de febrero de 2010

Wear Sunscreen

YEEI, mi primera nota del año... Creo que el 2009 acabó en el momento preciso -felizmente- para poder llegar a decir: "Fue un buen año".
Me pongo a pensar en las cosas buenas que me pasaron, en las malas, en las excesivamente malas, y cuando pensé "por dios, no seas egoísta. Esto no es lo peor". Y me doy cuenta de que aprendí muchas cosas y que, al fin y al cabo, eso es lo que hace a un año bueno. No el hecho de tener la última tecnología en cuanto a computadoras, celulares, autos etc, ni vestir la última colección de Prada, NO. Tampoco ver esas series de TV y procurar ser uno de sus perfectos personajes. Ni tratar de que toda nueva amistad dure por siempre ni mucho menos encontrar al hombre perfecto sin pensar en lo irreal del asunto y en las desiluciones en que se puede caer. Mi aprendizaje, y mi buen año (eso digo ahora, claro) se basó en percatarme de lo rescatable de las penas, de los pequeños detalles, del recuerdo y la experiencia, de celebrar el poder seguir recordando el olor de la plastelina Play Go, de lo rico que huele la séptima hora de la mañana, de seguir amando los atardeceres porque cada uno es diferente, porque cada despedida nunca es igual y que, hermosa o nublada, siempre acaba en el sueño, en la misma oscuridad estrellada. Pero siempre despierta, y con ojos diferentes. Cosas pequeñas que se le están escapando al mundo. Disfrutar el instante en que mi gata se dignó a quererme y cerró sus ojitos mientras ronroneaba, disfrutar a los niños pequeños comiendo un helado más grande que sus manos, disfrutar estar sentada frente a la compu escribiendo sin saber exactamente sobre qué y dónde quiero llegar con esto, y disfrutar (y celebrar tal vez) que decida cambiar repentinamente de tema, porque sí yo también me aburrí.
No quiero que lo siguiente suene a respuesta de certamen de belleza, tan vacío, ni a un deseo de una niña tonta. De verdad confío en que si viéramos con amor y respeto todo lo que nos rodea y no con superioridad ni indiferencia el mundo sería una casa muy diferente y agradable de habitar. Si todos respetáramos a las plantas, a los animales, al cielo y al mar, empezando por respetarnos a nosotros mismos y luego unos a otros; si tan sólo respetáramos nuestros propios límites para no perjudicar a otros y aceptáramos que nuestra manera de vivir, o la de muchos, no está bien, que no somos el centro del universo, no habrían tantas desgracias ni tanto sufriemiento.
Bueno, me despido porque de verdad lo único que quería era colgar el video que está más abajo.
Usen protector solar... Derrepente se les está achicharrando el cerebro. ;)

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